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martes, 7 de agosto de 2018

New York, reverbera iluminada

New York, New York
Y finalmente, el viaje tan deseado paso. Pasó dejando tantas historias, recuerdos, narraciones y anécdotas que me organizo para poder contarlas.
Para comenzar el viaje, el celular, donde tenía mucha información y mapas sobre el recorrido, se murió. Se le acabó la batería y no hubo forma de hacerlo resucitar. Ahí comenzó mi viaje.
Pero nada de eso perturbó la alegría, plenitud y felicidad con que dispuse mi ánimo y prepare mi alma.
Llegue una soleada tarde del miércoles 9 de mayo a las 13:30 hs tal como estaba previsto al Aeropuerto John F. Kenedy de Nueva York, en la zona Oeste de la ciudad. Tenía contratado un transporte que me llevaría al Hotel.
Todo fue simple y fácil. Aborde el micro, junto a otras personas, y emprendimos el camino por las calles de la ciudad.
Al llegar al Hostel, dejé mis bártulos, y baje del piso 13 a la calle. Caminé dos cuadras, estaba exultante, y llegué a Columbus Circus. La plaza redonda donde se alza la estatua a Cristobal Colón, conquistador de America, y para muchos, su descubridor.
En ese lugar, gravé mi primer video para enviar a mi hija, con la felicidad que me embargaba de una manera especial.
Me tomé un cafecito, con la emoción de encontrarme en Nueva York, rodeada de gente alegre, que caminaba distraída con la cabeza en alto, mirando esos bellos edificios, como lo hacía yo. La primavera se asomaba con todo su esplendor es Central Park.
Luego de observar y mirar con ojos asombrados, todo mi entorno, mientras saboreaba ese rico café, pensé en caminar hasta Imagine, uno de los lugares emblemáticos de la ciudad y uno de los primeros para visitar en mi estadía.
Caminé esas cinco cuadras, entre la gente, los arboles enormes, los tulipanes y flores que me atraían con sus colores y disposiciones en el lugar, y llegué.
Esta foto retrata ese momento tan anhelado de mi viaje a Nueva York. 



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