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La caja de regalo.

Apareció como lo hacen las musas, casi en sigilo. Miró todo lo que había alrededor, y se dispuso a observar un paquete tipo regalo que encontró sobre la mesa del comedor. Primero lo levantó y sopesó, parecía liviano. Luego con toda suavidad, desató el moño de cinta azul que lo envolvía. Sacó el papel brillante y apareció una caja, cuadrada. Era un cubo perfecto. Volvió a sopesarla y en su cara apareció de pronto una sonrisa simpática y seductora que hubiera desarmado a cualquiera. Buscó por donde abrirla, mirando con la cara inclinada. y con sus dedos insertos en el cartón logró su cometido.   Fue increíble observar el contenido. Y allí se quedó mirando absorta sin poder reaccionar. Ese regalo era importante. Era muy importante, no por el valor en sí de ese objeto, sino por el deseo de ella por él. Luego tomó el cofre de terciopelo azul y lo abrió. Lentamente vio el brillo opaco de las perlas satinadas y extrajo el collar. Era muy hermoso. Lo retuvo entre los dedos para sent...

Encuentro inesperado

Ya me visto para salir y pienso en cómo estará la calle. Seguro con este calor del medio día y el sol a pique, muy calurosa. Y que tengo que ir al banco, y seguro habrá mucha gente acalorada discutiendo sobre sus pagos y tarjetas y que el dinero no le alcanza, y todo eso que siempre se da al medio día, cuando una va apuradita, para comprar unos dólarcitos de esos que no te quieren vender porque te preguntan de donde has sacado los pesos para tenerlos.  Pero qué bah, si uno hace algunos trabajillos inombrables para logra esos pesos y que si no compra dólarcillos, se le desvalorizan a una que se sacrificó tanto para conseguir ese pesito.  Y ahora, con ese sombrero de paja con flores, que tanto me gusta, aunque ya está ajado el pobrecito y caminando ligero, llego al banco y como era de esperar, hay demasiada gente. El número que me ha tocado está como veinte después del que han llamado ahora mismo. Con lo cual me dispongo a ver si encuentro alguna silla para sentarme. Y si, ...

En 48 hs

En 48 hs parto en el vuelo de la tarde a la capital y de ahí, a este viaje soñado y tantas veces planificado. Llegar y mirar el cielo de la tarde en el emisferio Norte, será un deseo cumplido, anhelado desde hace más de veinte años. Me cuesta poder calmar mi ansiedad y mis nervios, pero poco a poco y dejando que todo fluya, lo voy logrando. Ahora es tiempo de disfrutar mucho.

Divagando a la mañana

Era un día como cualquier otro. Me desperté tranquila, y poco a poco fui moviéndome en la cama. Esos despertares me gustan. El silencio era profundo, pero igual escuché un auto en la calle y un pájaro que cantaba. Abrí y cerré varias veces los ojos, hasta que estos se acostumbraron a la luz del día.  Lentamente me bajé de la cama, me calcé las ojotas, y me fui al baño. Me miré al espejo y ví mi pelo canoso revuelto. Me gustó. Tenía puesto un camisón rosa, una de la prendas que más amaba de mi lencería. Estaba viejita y gastada, pero la seda era suave y aterciopelada. Lavé mi cara con agua fría, para despabilarme,  y cepillé mis dientes con fuerza. Aún estaban todos, blancos y sin que se note el paso del tiempo. A pesar de que ya casi llegaba a los sesenta, tenía una dentadura excelente, y sin ningún implante, carie o problema dental. Era mi orgullo sin lugar a dudas. 
Me sonreí con esa sonrisa ficticia, que siempre me mostraba, frente al espejo y me calcé la bata que es...

Preparando mi viaje

Hoy tomé conciencia que pronto emprenderé un viaje anhelado durante mucho tiempo. Comencé a ahorrar hace algunos años para ese fin. Un viaje a la capital de la civilización humana del último siglo. La ciudad llena de rascacielos de espejos y vidrios que contiene una singular fisonomía que es el perfil del mundo moderno del futuro. Muchos años atras, decidí que quería conocer esa ciudad, la gran manzana. Para ello me he ido preparando paso a paso. Lento pero firme. Poco a poco, comencé a buscar las páginas que me contaban cómo era aquello y como conseguir llegar. Mi mente se mimetizaba con sus peatones en esas enormes calles llenas de gente y de ilusiones. La mía era una, y allí iba yo caminando, con la mirada puesta al frente, al costado, arriba, al suelo. Todo me sorprendía, me apabullaba, me eclipsaba, sin quererlo. Pero luego me daba cuenta que estaba soñando con los ojos cerrados en ese mundo desconocido pero recorrido por mi mente en infinidad de paseos y caminatas. Pronto el...
 Martes 05/09/17 Lo sucedido. Las imágenes se sucedían en forma aleatoria frente a sus ojos cansados. Tenía la vista absorta, como mirando un punto de luz en el horizonte. Se había enterado de lo sucedido hacía unos minutos. Pidió estar a solas y se quedó parado frente a la ventana, dónde se ocultaba la luz del día entre las sombras de los arboles del jardín. No miraba en absoluto y todo le pasaba como una película en su mente. Ahora nada se podía modificar. Recordó una anécdota de un viaje, y una sonrisa tipo mueca se dibujó en su boca. Nunca se imaginó este desenlace fatal. Cuanto tiempo habría pasado ya ? No lo sabía, pero intuía que era bastante y afuera estarían preocupados por él. Así que con cierta parsimonia, se dirigió a la puerta principal de la habitación y tomo el picaporte, y ahí se quedó un segundo estático. Como una ráfaga se la pasó por la mente un sinfín de situaciones que habían vivido juntos desde la infancia. Pasó ese segundo de recuerdos y movió el ...
Mi Macmary Estoy con mi computadora nueva a la que le puse de nombre MacMary. Es una bella computadora, color plata, con esa manzana blanca brillante en la tapa. Aún estoy viendo y observándola. Es rara y me desconcierta su esquiva forma de ocultarse. No se muestra, está rehacía, distante. Creo que es tímida, pero le cuesta darse a conocer con desconocidos. Y recién nos estamos mirando y observando. Creo que soy un poco parecida, aunque yo estoy curiosa por tocarla, y pincharla para que despierte. Pero aún no se bien cómo puedo hacerlo para que todo sea más armonioso.  Le hablé y le conté la alegría que tengo de que esté conmigo. Qué la quiero cuidar, que hace mucho que la espero y la deseo. EL silencio es su respuesta. Aún no he podido escuchar su voz. Está esquiva, pero la observo y de reojo me mira. Oh, me habló! Si me habló, y me indicó algo que estaba esperando. Bueno, ha comenzado nuestra relación en este momento.