Entradas

Leer tu alma Poesía

Imagen
En estos tiempos, estoy escribiendo mucha poesía, así que compartiré con Uds. algunas de ellas. Son poesías simples, de tecnica libre. Leer tu alma  El cuerpo es solo un transporte milenario voy a  leer tu alma incomprendida, rosando con mis yemas tus contornos. Voy a leer tu alma sin motivo porque si, sin más destino que recorrer tu historia. Voy a leer tu alma, voy a empaparme de tu vino, beberé la vida con placer para darte mi amor Sin más motivo. La Santa María en Sauce Pintos. 

Presentación Antología Carpintera II

Imagen
Lo del viernes 27 de septiembre de este año es lo más sorpresivo que me imaginé que podría suceder.  Estábamos en el Paseo de los Estudiantes, en la UNSJB, sede Trelew, realizando la Presentación de la Antología Carpintera II, Y la botella se fue.  También una alumna del Taller, Glais, realizó una muestra fotográfica con algunos poemas del libro.  Allí el Poeta y escritor, Sergio Pravaz, compiló siete poemas escritos el año 2018, de dieciséis talleristas, entre los que me encontraba.  Desde que llegué, a las diecisiete treinta - daba comienzo a las dieciocho - estaba nerviosa, y avergonzada por exponer mi escritura al publico. Llegaron mis amigas, Patricia y Moni, y casi al inició, llegó Rosario.  Me ubiqué en la tercera fila, para pasar desapercibida del resto, y allí me quedé. Luego cuando comenzaba, llegó Adriana y se sentó al lado mío.  Comenzó el evento, con las palabras de bienvenida de la directora de la biblioteca que luego de saludarnos, l...

Para llegar a Iruya

Imagen
Para llegar a Iruya, hay que hacer un largo camino hacia las cimas de las montañas. Alli donde el aire es diáfano, y las piedras se transforman con colores inusitados a lo largo del día. Es un camino sinuoso, largo y sobre todo, solitario. Los paisajes majestuosos, se van sucediendo como en un sinfín de curvas, que asombran y te hacen exclamar, frente a la inmensidad de todo. Me percaté del silencio que el viento trae sus entrañas. La tierra que se arremolina, buscando refugio en las cuevas milenarias, rojas de la sangre derramada por siglos. La huella sube y baja presentando vistas que te hacen abrir la boca con la exclamación constante. Y al final, llegar al lugar es un remanso, donde el tiempo se ha detenido de una manera singular. La capillita intacta, las callecitas empinadas, y la gente ancestral, pululan en un enjambre multicolor, entre lugareños, extranjeros y turistas autóctonos que conviven en una armonía simple, sencilla. Alli sentí que es posible detener el tiempo, ...

Provincia en llamas

Hoy es un día gris y triste. Han muerto dos docentes en nuestra provincia, volviendo a su casa en Comodoro Rivadavia. Una muerte inútil y que se podía evitar. Pero el gobierno está ciego, sordo y no acepta nada. Las palabras del gobernador no hicieron más que alterar los ánimos ya caldeados. No hay autoridad, ni directivas, ni medidas que se pueda vislumbrar alguna mejora.  Nunca escribo sobre la situación política, pero esto me dolió mucho y pienso en las familias, en los alumnos, en las escuelas, como instituciones bases de una sociedad.  Hemos perdido demasiado en estos cuatro años en la provincia. La sed de poder logra esto. No hay miradas sobre el bien común, ni medidas austeras en estos tiempos de tanta crisis.  Nada, eso, solo eso quería decir. Me salió así, sin muchas vueltas.  La provincia está incendiada, y las autoridades solo siguen tirando combustible. 

Regreso a mi infancia

Imagen
El sábado, mi hermano mayor, me invitó para ir un rato a la casa donde nacimos y pasamos nuestra infancia: La Santa María. Allí vivimos los momentos más extremos de nuestras vidas. Los más felices, y los más tristes. Ya en el camino, ver esas colinas verdes con la sombra de las arboledas, me produjo una emoción inusual y rara. Al aproximarnos, por el viejo camino desde el pueblo, hasta la casa, sentí otra vez esa sensación de volver a esa tierra. La casona de mi niñez. Esa que me vio nacer y me vio llorar con la angustia atrapada en mi alma en ese verano tórrido, o en aquel invierno cruel cuando se fueron, mi padre, y mi hermana, en ese viaje estelar al universo de las almas. Fueron sensaciones de mucho frío y de intenso calor, que, en ambas oportunidades no me permitían respirar bien. Esos fueron los recuerdos que como lágrimas se me agolparon en la mente, sin que yo pudiera hacer nada para evitarlos. El olor a verde húmedo y a la vez crujiente, me hizo salir del ensimismami...

Tristeza Sublime

Imagen
Hoy estoy con la poesía. Desde muy joven escribo poesía. Hace unos años, retomé el vinculo con ella. Sólo que ya no escribí rimas, ni pensé en amores juveniles, ni en niños. Esta vez la poesía viene cargada de bolsas pesadas que la vida se encangó de ponerme en la espalda, sobre los hombros. Son las cargas, que la experiencia me ha llevado a tener, o a cargar, como quieran decirle. Ahí va una que escribí en estos días, sin mucha prisa, y sin mucha esperanza.         Tristeza sublime A veces, solo a veces, me invade una tristeza inusual, una que me derrama lágrimas por el cuerpo, me congela los músculos, me deja muda y ciega. Atornilla mis movimientos paralizando mi corazón y me embalsama el alma. Plomo y agua. Pero solo a veces. María Julia

Regreso a la Santa María, en Sauce Pintos.

  La tropilla de caballos corría alocado, a lo largo del campo, bordeando el arroyo El Sauce. Desde la Santa María se veía el espectáculo en ese atardecer de verano, donde las chicharras y los grillos daban un concierto monótono cada día. El sol, fuego rojo en el cielo, caía derrotado al final de la tarde. El cielo estaba rizado de nubes teñidas de un fucsia intenso que se volvía azul, hacia el oriente. La tarde se derretía en un minuto mágico y todo parecía de otro mundo.  Así recuerdo mi regreso a la casa de mis padres, esa tarde de febrero, cuando pisé suelo entrerriano después de treinta y cinco años de ausencia.  Las voces se escuchaban a lo lejos, estaban sentados bajo unos paraísos antiguos que aún tenían su tronco arrugado y daban esas flores, con que de chicos hacíamos collares. Caminé por ese pasto verde y por la huella marcada del camino de entrada, dejando a mi espalda ese atardecer majestuoso, que incendiaba todo con su fuego sin qu...