miércoles, 29 de agosto de 2012

Día gris y de llovizna en mi ciudad!

Cómo llueve tenuemente en la ciudad yo me pongo a escribir.
Siento que escribir me permite expresar mis ideas sin ningún tapujos, sin que nadie me condene o me censure. Por eso me gusta escribir los días de lluvia donde el cielo es una caparazón de plomo cerrada y humo aterciopelado de insectos imaginarios.
El olor de la lluvia es algo que me recuerda a mi entrerrios querido, con sus húmedas mañanas, con sus vidrios repletos de minúsculos brillantes líquidos.
Ahora se siente el ruido, sistemático, de las gotas cayendo en la vereda, la calle y el techo de la casa que hábito por estos días de otoño.
Unas voces de personas caminando bajo la lluvia se escucha a lo lejos, parecen jóvenes saliendo de la escuela. Sus voces son claras y límpidas, brillantes, alegres; si, seguro son jóvenes, se ríen y hacen bromas sobre el clima y la lluvia. 
Luego vuelve a escucharse la lluvia que cae, por momentos con mas fuerza. Hay algo de viento que se escucha más tenue en las hojas de los árboles. El clima, un tema obligado desde que nos levantamos de la cama. 

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